Contar con el apoyo emocional y amistad de otros estudiantes españoles en el extranjero facilita la adaptación y supone un gran refuerzo positivo a la hora de afrontar el reto que supone un año escolar fuera de casa sin que el aprendizaje del idioma se vea perjudicado.


Otra de las solicitudes recurrentes de nuestros clientes cuando nos contactan es la de tratar de evitar en lo posible que sus hijos se relacionen con otros españoles para tratar de aprovechar su estancia en Irlanda lo máximo posible en lo que respecta al aprendizaje del idioma.

Sin duda esto es algo que nos parece razonable, pero también sabemos que se piensa por 2 razones principales:

La primera es ese error común que cometemos los adultos de no ponernos en los zapatos de nuestros hijos y de no acordarnos de lo que pensábamos y lo que sentíamos cuando teníamos su edad. La carga emocional de una separación de 9 meses de nuestros familiares y amigos a esas edades es muy elevada. Que los estudiantes tengan a su alrededor a otros chicos que están viviendo exactamente sus mismas circunstancias y con los que puedan hablar de tú a tú de sus problemas e inquietudes supone un gran apoyo a la hora de afrontar el reto que supone a nivel emocional un año entero en un país extranjero. 

La segunda es el no conocer la gran carga respecto al idioma que tienen en un programa como este. En un año académico en el extranjero, la carga con el idioma nuevo es muy elevada. Aunque percibimos que el nivel de los estudiantes en lengua inglesa ha subido enormemente en los últimos años, el esfuerzo que tienen que hacer para ponerse al día los primeros meses y para culminar su curso académico con éxito es digno de admiración. En GMR os aseguramos que el aprovechamiento del curso escolar en Irlanda en lo que respecta al idioma es absoluto, con o sin españoles a su alrededor.  Es importante tener en cuenta que los estudiantes pasan todas las horas que están en clase practicando el idioma inglés, así como cuando llegan a casa toda interacción con su host family es en dicha lengua. Esto supone muchas horas de práctica al día que, en nuestra experiencia, no se ve perjudicada por cualquier tipo de relación con amigos españoles fueran de las horas lectivas.

Por todo esto,  en GMR creemos que  el contar con una red de apoyos amplía y con la que los estudiantes se puedan expresar con confianza tanto en inglés (colegio, host family, amigos irlandeses etc) como en su lengua materna (coordinadoras, amigos españoles) hace que el año escolar resulte una experiencia más sencilla y enriquecedora y provoca además, que el número de alumnos que se planteen el volver a casa a mitad del programa sea prácticamente inexistente.

Cuando los padres nos planteáis vuestra inquietud ante la posibilidad de que los estudiantes se encuentren con compañeros españoles. Desde GMR decimos: “españoles en Irlanda sí, por favor”