Con sus tiendas, arquitectura, seguridad, centros culturales y la forma de vida en general, Dublín se presenta como la mejor ciudad europea para aprender inglés.


Dublín es un ciudad que lo tiene todo. Para una ciudad que se extiende a lo ancho, engaña su tamaño de gran urbe europea por la cantidad de sus habitantes. Moderna y antigua a la vez, Dublín no solo atrae al turista o al estudiante buscando un ambiente acogedor y tradicional, también es el centro neurálgico de la modernidad y la tecnología más avanzada, con las empresas más importantes del mundo instaladas en la capital para su mercado del otro lado del charco.

Fundada por los Vikingos en el año 841, Dublín es una ciudad “vieja en historia” pero con una incipiente “población jóven” con casi la mitad de sus habitantes menores de 35 años. Su gran tradición familiar además hace de Dublín una ciudad plagada de familias jóvenes y que nos acogen con un calor fuera de lo común.

La ciudad posee el parque cerrado más grande de Europa, el Phoenix Park, un espectacular recinto verde de 1745 Hectáreas donde se pueden ver ciervos en libertad, visitar el Zoo de la ciudad, o ver la casa-palacio del presidente de la República. Su tamaño es tan desmesurado que en él han hecho conciertos bandas de rock como Coldplay, Duran Duran ,Robbie Williams (record de asistentes con casi un millón), Red Hot Chili Peppers, o los mismísimos U2, la banda de culto del país, que han actuado allí en dos ocasiones. En el parque también dio comienzo la historia de las carreras de motor en Irlanda allá por 1903.

Visita obligada es el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda y que da cobijo al famoso libro de Kells entre las paredes de la Long Room de su famosa biblioteca, también harto conocida por sus apariciones en cine (Harry Potter entre otras) y televisión. The Book of Kells, escrito e ilustrado por monjes celtas en el año 800, es considerado la pieza principal del cristianismo celta y del arte hiberno-sajón a pesar de ser un libro inconcluso.

El centro de Dublín se pasea en una mañana y ofrece multitud de “amenities” y posibilidades de esparcimiento y diversión. Si te gusta el “Shopping” no hay tiempo para el descanso en las calles de Grafton Street o en Henry Street, pero si quieres disfrutar de una buena pinta de Guinness, quién no conoce la zona de Temple Bar y su famosísimo pub de las postales de Dublín. El verdadero oro negro Irlandés se fabrica a tan solo diez minutos río arriba, en la Guinness Storehouse que encontramos siguiendo el cauce del Rio Liffey, y que a su vez hace de división natural entre el norte y el sur de la ciudad. La fábrica se construyó en 1904 para fermentar el oro negro hasta que en el año 2000 abrió sus puertas al público.

Probablemente pocos sabrán que el símbolo nacional de Irlanda es un arpa en sentido inverso al del arpa de la cerveza Guinness, ya que fueron los primeros en registrarla tal y como es, obligando al gobierno a utilizar la versión “de espejo”. Tampoco serán muchos los que relacionan el Libro Guinness de los Récords con la cerveza Guinness pero es ciertamente el origen de tal compendio de impresionantes hazañas una pequeña disputa sobre qué pájaro volaba más rápido dentro de la fábrica. Pero Dublín no acaba aquí, museos, catedrales, y antiguas iglesias dignas de ver son fácilmente accesibles a pie desde el centro de la ciudad. Si vienes a estudiar un año escolar a Irlanda o si venís de visita a ver a vuestros hijos no os podéis perder unos días de visita a esta cosmopolita y cercana ciudad. La historia de Dublín y de sus personajes más célebres os sorprenderán!